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Mario Bojorquez

Casida del odio.

VII

Todos tenemos algo que reprocharle al mundo / su inexacta porción de placer y de melancolía / su pausada, enojosa, virtud de quedar más allá / en otra parte / donde nuestras manos se cierran con estruendo aferradas / al aire de la desilusión; su también, por qué no circunstancia de borde, de extrema lasitud, de abismo ciego; su inoportunidad, sus prisas,

Circo

Carpa.

El fluir de las ideas. El estar en una cuerda floja pero con connotaciones positivas. Saber que en cualquier momento puedes caer, y saber que nadie estará ahí para levantarte. Ese fluir de ideas al momento de irte de lado, de perder el equilibrio. De recordar el pasado, de celebrarlo porque es inamovible. Porque el pasado es lo que no se va y queda y prevalece. Sí las personas que te ven en la cuerda floja te aplauden porque te recuerdan. Las personas te ven tambalear, dar pasos difíciles, patadas de ahogado, pero te aplauden porque saben que has llegado al otro extremo donde termina esa cuerda. El personaje recuerda las ideas que tuvo cuando se fue de lado en la cuerda floja en aquella vieja carpa de circo de segunda o de tercera. ¿Qué ideas fueron las que te movieron a concentrarte?

Caminas lento, las personas aplauden, porque celebran el pasado, no celebran el presente. No te celebran a ti, y tu no caminas por esa delgada línea de ideas de presente pasado o futuro para darles gusto. Ya lo sabía es para darte gusto a ti… recuerdas cuando llegó el gran Oso al circo. ¿De donde ha sacado un Oso esta carpa de tercera? Pero recuerdas muy bien el día que llegó, maldita sea, sigues privilegiando el pasado al igual que el público mediocre que te aplaude.

Estás a la mitad de la cuerda, en tu mente está la imagen fija del Oso a quien ya amas y quieres, y te duele su cautiverio. El primer día que llegó con su ropa de vestir, decente y pulcra, lo viste incomodarse con la presencia de los demás animales y humanos de la carpa, poco a poco te fue tomando confianza, más esa noche, cuando lo viste vomitando y probablemente intoxicado de alcohol.

El imbécil del domador lo dejó abajo, escuché desde mi jaula de almohadas, su conversación barata: Música de corrido (que algunas veces me ha gustado), todo en color rojo, el Oso carcajeando (su pelaje estaba sucio, su traje de color amarillo con rojo percudido, se ahogaba con el humo del cigarro que sostenía en su garra derecha) los demás con unas caras compungidas decían: lo que más me gusta es el vodka con jugo de naranjas frescas, para mi lo mejor es el tequila, a mi me gusta el wisky… las combinaciones posibles, agua mineral, coca cola, jugos y las nefastas marcas, de lo que hacía alarde (Nefasto privilegio y rendimiento de culto a las marcas), celebrando el pasado, puesto que cada uno celebró su mejor borrachera… el domador recordó cuando conoció a un domador de serpientes que tenía un lunar en el pene, y lo recordaba haciendo alarde de ello.

Me sentí insultado con su miserable conversación, pero lo que más me insultó fue cuando el Oso, por no tener capacidad de lenguaje, no pudo expresar cómo se sentía, él ya estaba mareado. Solo observaba, me acerqué a él cuando lo vi vomitando, cuando me vio se apoyó de mi hombro para poder mantenerse a pie. A la mañana siguiente despertó a mi lado, y desde entonces siento que hay un sentimiento de agradecimiento, complicidad, amistad y algo que no puedo definir, y que cuando siento que estoy a punto de definir ese algo, los aplausos de los mediocres asistentes me distraen y me aleja de aquel descubrimiento, y descubro que sigo en la cuerda floja a mitad del tramo espectacular, pensando en lo que ese Oso estúpido, inútil, inocente, e indecente, me hace sentir.

Un pie tras otro pie, paso a paso, lento. Concentrarme. Los pies me arden, a la cuerda-floja la mojan con petróleo (o con bencina, pero el fuego dura menos y por tanto me quemo menos, y así no es divertido ni para los espectadores ni para mi entrenador) antes de que yo camine sobre ella, y cuando doy el primer paso, el domador (del Oso) le prende un cerillo y todo se envuelve de fuego, como si él sintiera, muy dentro de él, cierta envidia por el amor que yo le tengo al Oso que él somete y controla. Yo camino, pensando en el Oso a quien en poco tiempo he llegado a amar.  Esa noche lloré, se ve tan triste el Oso en cautiverio sin tener otros osos con quien comunicarse, y poderles decir: debemos revelarnos, arrancarles las cabezas a todos en esta carpa y comerlos, y desear que no nos indigesten sus vulgares cuerpos. Yo quise que él fuera libre, lloré porque en teoría si yo soy humano debería de tener más conciencia de libertad y muchas veces pienso y siento que él tiene mayor consciencia de él y de nosotros aquí en la carpa.

Una noche, cuando fue luna llena, antes de que nos moviéramos a otro lugar, (como circo de carpa tenemos que estar moviéndonos) Fui a la jaula donde dormía el Oso, estaba acurrucado, lo moví con la vara de un árbol seco que me encontré tirado. Él despertó, se alegró de verme, me acerqué a su lado, (yo cabía entre los barrotes de su jaula) me abrazó con su garras, me sentí protegido, me acerqué a él, cerré los ojos y lo besé. No olvidaré jamás la textura de su lengua cuando nos besamos, él estaba junto a mí, coincidencia total, por muchos días no pude omitir esa imagen de mi mente. Sentí que lo amaba y lo amaba. Sentí que valía la pena estar en la cuerda floja con las llamas bajo mis pies, por saber que al llegar al otro lado estaría más cerca de él, mi Oso que ahora me abraza. Recordé que al llegar al otro extremo la gente aplaudía, se alborotaba, se apasionaba, se agitaba, se ponía en un estado eufórico vulgar… ellos solo celebran el pasado, ya no más el futuro, porque ya no existía el futuro. Y en el único momento en que concordabas con esos mediocres asistentes de carpa de tercera, era en el momento en que el Oso te abrazaba y te miraba con tal ternura, querías que siempre fuera este instante y la repetición de este instante (ya no más el futuro, porque ya no existía el futuro) podías ver en sus ojos que te amaba y que dentro del mundo miserable circense aquel Oso con aliento a carne de cuyos, (que generalmente conseguían atropellados)  te redimía, tu te redimías, y podías ser un héroe mesiánico, como un Cristo (de los tantos que hay). Te redimías, te redimes, ahora que el Oso te mira y te lengüetea con un sentimiento tan sincero, !Que no termine esta noche! que alguien detenga el tiempo en tus manos, en su memoria, que esta noche de luna llena sea algo eterno…

A la mañana siguiente el circo se movió a otro sitio (¿A cuál? yo no lo recuerdo) Todos empacaron sus pertenencias, lo recuerdo muy bien, los trailers llegaron muy temprano. Recuerdo mucho cuando metieron al Oso a su jaula dentro del trailer. Me aseguré que tuviera la comida suficiente. Todo el camino estuve pensando en él, en el trayecto escuché al domador del Oso, que después de meses tenía un nombre final y único para él: Andrés el Oso bailador. Me sentí alegre porque después de meses, tenía un nombre para designarle. Andrés. Andres. Ándres. Me pregunté porqué yo no le había buscado un nombre antes, creo que jamás lo consideré necesario (como yo no tengo nombre). /Andrés/, me gustó mucho su nombre, recordé mucho la noche anterior, la luna llena, su garra sobre mi, me llevé mi brazo a mi pecho que él acarició, me di cuenta que sin intención me había lastimado, tenía ya costras de sangre seca. Él me acarició con sus garras con una magia nueva y única.

Llegamos a un terreno nuevo y lo único que me gustó fue que por las noches las luciérnagas iluminaban los espacios. Esa noche descubrí a Aline en el trailer, al lado de la utilería del show de los mimos. Fui a buscar un cepillo de pelo con dientes gruesos para cepillarle la mugre a Andrés, (ya que aún no desempacaban los tiliches y accesorios), y ahí fue cuando me la encontré, Aline, nunca olvidaré ese nombre. La chica era hermosa no lo puedo negar, iba escondida en los baúles. Jamás olvidaré su cara de sorpresa al verme. Tomás Haus el dueño del circo, le dio un puesto en la compañía itinerante de carpa de quinta. Desde que la vi su belleza me embriagó. Hubo noches en las cuales no pude dormir pensando en ella y sólo me acompañaba la luna y las luciérnagas con sus hermosas luces verdes, amarillas y anaranjadas. Desde que ella llegó Andrés fue diferente conmigo. La siguiente luna llena fue muy triste para mí. Días después de que llegamos al lugar nuevo Andrés me dio a entender que quería que le cortara las pezuñas, yo se las corté pues vi que miraba las cicatrices en mi cuerpo, me dije “que bien no quiere volverme a lastimar con sus caricias” jamás me imaginé que ese detalle de aquella bestia domesticada y entrenada no estaba en función de mí, sino de Aline. Esa noche de luna llena me deslicé con sigilo hasta su jaula y cuando llegué me encontré con la desnudez de aquella joven. Jamás había visto a una mujer desnuda y aquel acontecimiento me sorprendió, solo lo pude contemplar a través de los barrotes de la celda de Andrés. Pude ver su belleza iluminada por la luz de la luna y de las luciérnagas, ella más blanca de lo normal, pequeña, sus rasgos delgados, el cabello negro y largo que se camuflajeaba con el pelaje de Andrés. Mutua entrega. Aline, Aline, Aline… sus ojos eran más profundos de lo normal, no sé en qué estaría pensando ella, no sé qué más decir o cómo expresarme de ella, cómo era ella desnuda. Yo estaba triste pero el show tenía que continuar, por trillada que se escuche la frase… la presentación para mi número de cuerda floja fue la misma de siempre (a diferencia de los trapecistas) y caminar como siempre por la cuerda floja, ¿Qué me hacía llegar al final de la cuerda floja? Andrés, una y mil veces Andrés. Pero ahora la imagen de la desnudez de Aline se me venía a la mente, tan hermosa, tan sensual, tan fresca –El recuerdo de la frescura se asocia con el ambiente donde la vio desnuda, las jaulas de los animales se encontraban en el exterior de la carpa donde hace fresco y mucho menos calor que al interior de la carpa donde algunos dormían abochornados y quejosos- Aline una y otra vez en la memoria, desnuda, con los brazos abiertos esperándote para felicitarte de que por primera vez te sientes atraído por un ser humano y que te provocaba erecciones, erecciones en la cuerda floja a mitad de tu espectáculo, cosa que no le gusta al domador de Andrés, pretexto por lo cual él le prende fuego a la cuerda antes de tiempo. Tu desempeño se vio afectado.

Los trapecistas tuvieron un cambio en su vestuario por tal motivo Tomás Haus quiso que también estrenaran una nueva presentación. Hubo una modificación en el universo interno del circo que repercutió en la historia de este personaje que camina por la cuerda floja y una vez que llega al extremo regresa al punto de partida, pensando en uno Oso que lo ha abandonado. Y a todo esto ¿por qué no sabemos su nombre? Es que no tiene nombre, el maestro de ceremonias lo presenta como “El niño de la cuerda floja”. Paquita la maestra particular de los hijos de Tomás Haus le enseñó a escribir, pero jamás le dio importancia a asignarle un nombre a “El niño de la cuerda floja” y es interesante que en la presentación del show no mencionen nada acerca del fuego y es hasta cuando “El niño de la cuerda floja” va de regreso sobre la cuerda al punto original, un hombre afeminado le prende fuego y ríe a carcajadas… el eco de esas risotadas se contagia a los mediocres asistentes que disfrutan ver tambalear al muchacho sobre las llamas, perversa diversión disfrazada bajo el nombre de entretenimiento, diver-perver-sión de ver llegar al muchacho al otro extremo, como un simple y vil espectáculo de circo.

El maestro de ceremonias con un smoking negro y un clavel en el ojillo del saco (que generalmente don Tomás Haus lo va eligiendo al azar) dice con el micrófono en la mano derecha: Con ustedes damas y caballeros, la singularidad de los hermanos Galaxia, Akros y Bat, los mejores acróbatas de América, que han bajado a la tierra para divertirlos esta noche, desde lo lejano de los astros aquí está Akros. Las luces son dirigidas a Akros en un trampolín en lo más alto de la Carpa. Desde lo lejano de las estrellas está Bat. Bat aparece en escena sorprendiendo con un número de acrobacia, un giro en el aire y al soltarse de una barra cae al lado del presentador, justo en el momento en que su hermano hace un brinco espectacular y le alcanza. Los tambores no dejaban de sonar mientras duraba este número. Giros mortales, reto a la muerte, ausencia de ella, a pesar de que la red, que en llegado el caso de que uno de los dos o los dos cayeran, no los sostendría. La red es simbólica. /Sonido de tambores/ /Ta/ /Ta/ /Ta/ /Ratam/ /Ta/ /Ratam/ /Ta//Ratam/ /Ta/ /Ta/ /Ta/ /Ta/…

Los tambores no dejan de sonar, estás preparando, una vez que terminen los hermanos Galaxia comienza tu número, ¿ahora en quién tendrás que pensar para llegar al otro lado de la cuerda? Han pasado ya semanas en las cuales el Oso no ha tenido el mínimo detalle de verte actuar, o irte a saludar o mandarte una mínima señal de aprecio. Aline, todo el tiempo está trabajando en las actividades que le asignó Tomás Haus, y por lo que sabes pasa muy poco tiempo con el Oso. Aline ha rechazado las cartas que le has mandado (Hasta que viste que de algo sirve saber escribir, tenía razón la maestra Paquita) Escuchas “El niño de la cuerda floja” Es tu número y tienes que salir… Estas de nueva cuenta sobre la cuerda distraído, el infeliz del domador le ha prendido fuego antes de tiempo, mucho antes, sientes el calor que se te inserta como clavos, a veces rápido y otras veces lento. Piensas en las luciérnagas amarillas, verdes y anaranjadas que tienes escondidas en una bolsa de ixtle. Ves el pelaje mugroso de Andrés, no sabes cómo esconder tu atracción por Aline, recuerdas que estaba como caracolito enrollada cuando la descubriste en el trailer, por tu mente pasan las palabras que le pusiste en la primera carta que le enviaste “No dejo de pensar en ti”. El ambiente es de color rojo. Los aplausos del público te resuenan de una manera violenta, las risotadas del domador se multiplican y te muerden… Te das cuenta que tu vida es un ritual, es una repetición constante y una celebración del pasado, porque jamás has caído, no te enseñaron a caer, siempre llegas y regresas y te quemas los pies. Has hecho lo mismo desde que tienes memoria. Y tu memoria es pasado, es como si tu presente se redujera al momento en el que estas en la cuerda y sabes que este fluir de ideas te conlleva a la vida o a la muerte. Te tambaleas, te das cuenta que no está tan alto como tu piensas, bajas la vista por vez primera en tu vida. Estás en la cuerda floja-existencial-invisible sabías que podía tener connotaciones positivas, y sí, en efecto, estás dando un paso, la adrenalina te invita a saltar, y das otro paso hacia la inmensidad del futuro.

 

Un futuro.

Abres los ojos lentamente. Aún te duele la caía. Sientes que apenas fue un parpadeo, pero poco a poco comienzas a darte cuenta que no fue así, el tiempo se ajusta en tu memoria. Te sientes entumido en un suelo distinto y es de día, (nada que ver con lo colorido de la carpa y sus noches de función). Todo está en silencio, escuchas una voz de mujer que grita “uno de los enfermos despertó doctor”.

La enfermera junto con su compañera intentan levantarlo, a pesar de que el señor está muy delgado, su rigidez hace que les cueste más esfuerzo moverlo, a saber, ellas son principiantes, estudian enfermería en un instituto de religiosas y es su primer día de trabajo. En el instituto han aprendido lo teórico y ahora incursionan en la práctica, las religiosas consiguieron ese sanatorio para que las chicas hagan sus prácticas porque nadie se interesa en esos enfermos en estado vegetativo o en estado de coma (¿Cómo le harán las pobres ahora que lo cierren?) Estos pacientes son ideales para practicar en ellos cualquier tipo de cosa, y como intercambio, ellos tienen a alguien para que los cuide, limpie, inyecte, opere, y a veces hasta que les rece.

Las dos enfermeras después de mucho batallar vuelven a poner al enfermo en su cama, él comienza a tener consciencia de sí, mueve lentamente los brazos y el cuello, mira con sorpresa a su alrededor.

Hombre de bata blanca:

- ¿Qué pasó?

- Hay doctor, cuando lo estábamos cambiando a la camilla para el traslado, se nos resbaló la sabana y el paciente cayó….

La compañera le echó unos ojos de: cállatecabronaquenospuedencorreryhoyes- nuestroprimerdía.

-¿Cayó desde la altura de la cama?

-Sí,

-Hay doctor pero mire el lado bueno, sólo así despertó el paciente.

La compañera tomó el expediente colocado al pie de la cama, ¡Madre Santísima! pero si lleva aquí, interrumpió su expresión para hacer el ejercicio mental de contar y vaya que se tomó su tiempo, (Ahora sí) ¡Madre Santísima! ¡pero si lleva aquí veintisiete años! El doctor tomó el expediente, le dio una revisión general, se acercó al señor, le revisó los párpados y le abrió la boca. Asintió con la cabeza, se acercó a él nuevamente y le dijo: Listo usted se puede ir.

¿A dónde? balbuceaste, las enfermeras te observaban como si fueras de nuevo a cruzar por la cuerda floja, incluso poco faltó para que te aplaudieran. Un calor especial e incluso placentero originado en las plantas de tus pies te comenzó a recorrer el cuerpo, lentamente, volviste a mover los dedos de tus pies y como en un acto de magia comenzaste a sentir tus piernas, tu estómago, tu frente. ¡Veintisiete años, Dios mío!, te dijiste, ahora sin arrastrar la lengua (¿de donde sacaste el Dios mío?). Han pasado veintisiete años desde aquella noche… cierras los ojos y te ves en la carpa, en tu acto triunfal donde decides caer, te das cuenta que sigues privilegiando el pasado, no, ya no, dices en voz baja, ahora estoy en el futuro. El futuro que decidí esa noche, abres los ojos, las enfermeras te siguen mirando como si vieran a un muerto despertar. No se mueven, se quedan como estatuas a tu lado, otras dos enfermeras entran al cuarto de camas vacías.

-Miren chicas este señor se salvó de ser trasladado.

-¡Ay es el guapo! (Esta enfermera llevaba más tiempo trabajando en el sanatorio)

-¿A dónde me iban a llevar? (Dijiste, o creíste decir)

-Este sanatorio lo van a destruir, lo compró el Gobierno. Todos los pacientes ya fueron trasladados.

-No, oficinas de gobierno no, yo escuché que lo harán un museo.

-Usted estará bien no se preocupe.

-Qué guapo es. (Entre cuchicheo ¿Si saben que es cuchichear verdad?)

-Usted se salvó. Figúrese que los pacientes de este sanatorio, nadie los conoce, por eso nos dejan practicar con ustedes, hoy es el último día para sacar a todos, usted despertó y se salvó de ser trasladado y salvó su vida, porque a los que trasladamos, lamentablemente, los dormimos definitivamente ¿usted me entiende verdad?

-Que suerte, usted se salvó, sí tenía ganas de vivir.

No das crédito a lo que escuchas. A qué tiempo viniste a despertar, hacia que futuro te deslizaste aquella noche. Pasan unos minutos. Te levantas de la cama. La enfermera te conduce a una regadera (la que dijo que estabas guapo). Te sorprendes de lo mucho que ha cambiado tu cuerpo, enigmáticamente las cicatrices de tus pies desaparecieron -y tu que pensabas que eran indelebles-. Quieres hacer muchas preguntas pero no sabes por cuál empezar. La enfermera se ha quitado la blusa para no salpicarse de agua mientras te baña, le miras los pechos, se mueven con el movimiento de su brazo que se desliza sobre tu piel. Comienzas a sentir una erección, todo tu cuerpo se siente extasiado, ha reposado por mucho tiempo, te dice ella. Espero que disfrute su baño, generalmente no hago esto. Ella se da cuenta como tu pene se va irguiendo, y comienza a masturbarte. Descubres que las luciérnagas te han seguido a través del tiempo, y cuando mejor te sientes con la fricción de su mano sobre ti, las luciérnagas comienzan a encender sus panzas coloridas, y tu las puedes ver volar alrededor, sientes que tus sentidos se amplían en una gama de posibilidades en este futuro, llegas a tu clímax, y con ello, te das cuenta por primera vez de una manera consciente que estás vivo y sientes. Nada es para siempre. En ese momento la conciencia de tiempo te cayó de sopetón. Consciente. Consciente. Consciente. Nada es para siempre.


“No hay que acostarnos, porque nos podemos quedar dormidos”. 2:30 a eme. La salida del camión es a las 5:50 a eme. “Es mejor dormir dos horas a no dormir nada” ¿Y si mejor llegamos en vivo?. “No, te prometo que nos despertamos a las 4:30 a eme, anda, te prometo que te despierto”. Me parece bien, de cualquier manera pondré mi despertador: Pantalla del celular: alarma: 4:20 a eme. Los dos se fueron a dormir. Corte A:

“!Alex! Despierta”, éste al abrir los ojos y ver tanta luz a su alrededor, vio que en vano había participado en el concurso para ganar ese viaje doble, y en vano, muy en vano, en mala hora, vino a ganar ¿Para quedarse dormido? Maldita sea. Cuando despertó tenía mucha cruda, necesitaba orinar y tomar un vaso de agua. Durante años había desarrollado la habilidad de andar por su departamento con los ojos cerrados para evitar el fastidio de la luz solar atravesando el espacio vital de su abismo. Con los ojos cerrados orinó, caminó hacia la cocina, sí logró tomar un vaso de vidrio, odia los vasos de plástico, no ubicó el agua en el refri,  pero sí ubicó el bote de leche (nota importante) se llevo el baso a la boca y al instante pasaron dos cosas: a través de sus ojos se filtró un rayo de luz de las 7:45 a eme, y a través de su mente se filtró también la idea, de una manera consiente, la idea de que esa noche no estaría en el DeFe en el concierto del reencuentro de los Caifanes. Abrió los ojos, la violencia de la luz se introdujo hasta donde ese pensamiento se acrecentaba. Estiró el brazo y aventó el vaso. El vaso se elevó a la altura de sus ojos derramando el líquido que pareciera brillar con el exceso de luz, cayó verticalmente y desintegrándose al mismo momento. Maldita sea, se dijo para sus adentros. Maldita sea…

Algunas cosas son confusas. En el eneagrama quienes tienen el perfil de artista (no.4)  tienen grandes problemas. Las confusiones y problemáticas. El elegir, el pensar. Qué pasa cuando lo que te movía a dar lo mejor de ti como escritor se ve reemplazado por alguien más. Por el deseo de ser “indecente o decente” saber tal o cual teórico, y que sin intención previa conoces… ¿ahora qué? se pregunta ese personaje que aún no tiene nombre, ni apariencia en un imaginario individual. ¿Escritores, o escritor, quién será? Yo aún no lo sé, como introducir ese ser, esa presencia hombre o mujer. Lo pansexual, lo relativo, las estrategas, gustos y preferencias hacia la persona. Saludos mortales reales, desde este lado de la ficción.

Andrés: Hace mucho tiempo que no escribía nada, estoy en deuda conmigo mismo. Pero hoy algo nuevo pasó. No se si es el hecho de que hoy dormí lo que para mi creo necesario. No se si es el hecho que desde hace mucho tiempo no me sentía motivado o movido a escribir. O es que estoy rodeado de tantas personas que escriben y hacen alarde de ello, que me di cuenta que yo no quería escribir para eso. Sólo escribo como un ejercicio, para conocerme y expresar un sentir, pero hoy fue diferente. Me di cuenta que tengo prioridades. Me di cuenta que tengo ideas, sí ideas por compartir. Hoy analicé el dispositivo de poder -en mi cátedra basada en Michel Foucault- al rededor de muchas de las identidades que uno, o que yo, asumo día a día. Me sentí motivado a escribir al saber que mis ideas tienen repercusiones en más personas y que muchas veces puedo coincidir con más personas y que me puedo enriquecer y sobretodo divertir con las ideas de otras personas. Hoy me di cuenta que no debo de perder el tiempo, y dejar de sentir que las cosas que hago son inútiles porque no las son, al contrario son una inversión, y sea lo que sea no importa, porque lo estoy disfrutando. Me estoy divirtiendo. Me siento con el entusiasmo de criticar, de observar, de conversar, y este espacio en el cual comparto algunas de las cosas que “medioescribo” sin ningún propósito, más que ensayar algunas ideas, y cosas, borradores, que no me importa la calidad sino el deseo de hacerlo.

Las visitas!

En este momento visito el mundo.

Visito las pasiones del ser humano.

Visito mis logros.

Abandono mis responsabilidades.

 

Algunas ideas… ajenas…

“Lo repito: he tratado de expresar fragmentariamente el drama del ser, la complejidad misteriosa del ser y estar en el mundo. La imposibilidad del amor, (….) En mi caso no se debe a la presencia de una sola mujer, sino a una especie de resentimiento al no encontrar el amor absoluto, el amor como algo que pinta la vida de un color luminoso, profundo y auténtico” Juan José Arreola.

“Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores, otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos errores” José Alfredo Jiménez.

IV

IV

La mente es un fluir de pensamientos. Escribir una novela, sistematizar mis vivencias. Reinventar mis heridas, y a construir mis logros. Eso intento hacer aquí dentro. Hay mucha paz. Analizar el pensamiento es como cuando tienes un hijo pequeño y descubres por vez primera su timbre de voz, algo que será así de característico para toda la vida. Me gusta estar aquí. Las ideas fluyen y siento que me libero de toda la basura del mundo…

Inc o m u …

Triples y dobles y cuádruples carajos. ¿Será que se olvidó de mi? Odio no poder hablar estoy tan incomunicado como el primer hombre sobre la paz de la tierra, o como el último hombre que quedará asombrado de saber que será el último porque es algo que se siente y que se sabe, no hay forma de no saberlo. Eres tú que lees ahora y no te has dado cuenta.  Tan incomunicado como…

Cita de Rayuela

Rayuela

Julio Cortázar

Entre la maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor… Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grande los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos… (p.135)

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