Soy sagrado, pero no soy el único. Todos los hombres y mujeres son sagradas, porque tiene algo de Dios dentro. Todas las cosmovisiones son válidas no hay mejores o peores, porque todas son expresión; comunican los modos y formas en que conviven con la tierra, con los seres vivos, con los seres humanos, y con Dios. Las relaciones se concretan en formas específicas, prácticas culturales, rituales… mantras, oraciones, meditaciones. Quiero ser consciente de esto, para respetar al otro. No juzgar, ni ser yo la medida de todas las cosas. No juzgo, no señalo, no interpreto, solo acompaño. Acompaño con amor, que es lo que trasciende a todas las prácticas discursivas de cualquier creencia, doctrina, dogma. Ya no evangelizo, ya no teorizo, solo acompaño con solidaridad. Ahora aprendo de las realidades del mundo, los mundos. Discierno a qué me invitan.
-Julián Salvador.
Brutal! Enhorabuena! Buenísimo!